lunes, 26 de diciembre de 2016

Viejas fábulas, coches clasicos y libros nuevos

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Si bien hace tiempo que no leo ni las rutas de los camiones que me llevan de la casa al trabajo, (he llegado casi sin ver a la oficina, inmerso en pensamientos e ideas de “¿Y ahora qué hago?”) puedo decir que me encanta leer, no hablo necesariamente de lecturas educativas o de conocimiento general, me gusta leer historias, artículos, novelas y cosillas así que para los buenos lectores bien podrían ser pérdida de tiempo, pero qué más da si es o era una de mis actividades favoritas.

Por su puesto que aunque estoy un poco en contra de hacer de nuestros hijos lo que nosotros quisimos ser, también estoy a favor de mostrarles aquellas cosas que nos encantan, de forma que quizá puedan interesarse en ellas, tomarlas y hacerlas suyas, por ejemplo: estoy en contra de tratar de hacer de tu hijo un jugador profesional estrella de futbol, pero a favor de darle su primer balón, y mostrarte emocionado cuando hay un partido cargado de goles, digo, que tal si el niño se emociona con esto, le agarra cariño al deporte y ¡pum! el siguiente (inserte aquí su jugador favorito ¿Cristiano? ¿Messi? ¿Quién crees que es mejor?)

Así pues el fin de semana le compre a Matías un libro (Ya había hecho lo del balón de futbol desde el primer día que llego a casa) resulta que es un libro de fábulas de animales que estaba seguro que sería de lo más divertido y de paso cada historia dejaría una historia de aprendizaje… ERROR

¿Qué les pasa chingaos?, ¡Que alguien me explique cómo es posible que aquellas fabulas de nuestra infancia que jamás pudimos entender siguen publicándose sin ediciones actualmente! Editores, Confíe en que estaba siendo exagerado, le di el voto de confianza y le dije a Mi Matt que le leería un poco de esto, “El camello y el dromedario” vamos, sé que pueden ser mejor que eso; “la tortuga y la liebre” pasado de moda; “Pedro y el lobo” ¿Acaso aun vivimos en la taiga, o en las praderas, acaso voy a leerle un cuento a mi hijo en el que un lobo iba a llegar devorarse sanguinariamente a unas cuantas pequeñas ovejas que para empezar son el sustento de su familia?

Llámennos exagerados y hasta ridículos pero Matías dos renglones después de “el borrico y la flauta” decidió bajarse y dedicarse a otra cosa, y yo, bueno, yo en verdad no pretendía seguir leyendo las mismas historias de mi infancia, que por cierto jamás entendí. En verdad me gustaría que a mi hijo le guste mucho leer, que su imaginación pueda desarrollarse con los libros, que deje de necesitar la televisión para distraerse.

Me puse a pensar que les cuesta a los editores o a los creativos un pequeñita modificación a sus escritos, no sé, que tal agregarle un poquito de motor a cada fábula, que tal una engrasadita a los engranes de cada historia, en verdad que no les vendría mal. Matt ama los coches, si, ya lo había dicho muchas veces, estaba pensando… que tal si en lugar de “la tortuga y la liebre” hacen una carrera un VW del 68 vs un Challenger 2017” bueno, ya se nos ocurrirá un amanera de hacer que el vochito gane, no sé,  al Challenger se le quemó el aceite debido a una falla en el sistema de ventilación del Carter, PCV (Gracias Yahoo Respuestas por el dato) o algo así, que tal si en lugar de pedro y el lobo un “Papá y el Aston Martin 1963” ya nos inventaremos porque Matt engañaba a papá diciendo que venía el Aston en una exhibición de coches hasta que cuando realmente pasó frente a papá no pudo verlo porque esta vez no le creyó.

Pienso que es importante hacer que los niños lean, y leerles cosas que realmente les interesen y que puedan dejar una enseñanza en ellos, pienso que es difícil saber que les pueda gustar, sobre todo cuando no estamos del todo presentes por el momento pero es posible crear historias que llamen bastante su atención, tal vez creare este par de historias a ver si puedo llamar su atención automovilística y hacer de la hora de la lectura un momento entretenido con un poquito de enseñanza en cada texto, ¡aaarrancan!


PapáDe1ra

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